miércoles, 12 de diciembre de 2007

La corrupción tiene nombre

Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx

 

 

 

 

 

 

Corrupción…su nombre es Javier

 

 

Hasta parece una historia escrita de Corín Tellado. Una versión de Lágrimas y Risas. Pero la realidad siempre se acaba imponiendo a la ficción. Un solo nombre dibuja la corrupción sexenal: Javier García Ramírez. El titular de la Secretaría de Obras Públicas ocupará en la historia el nada honroso lugar del funcionario más transa del sexenio marinista. Y eso que son muchos los que le hacen competencia. Los ceros de su cuenta crecen exponencialmente, aunque los constructores poblanos tienen miedo de enfrentársele por temer a ser vetados. En el gobierno estatal, al referirse al Evo Morales de aquí cerquita dicen que “hace obra cara, pero buena”. Ni eso. El excelente reportaje de Efraín Núñez mostró una realidad brutal: a siete meses de haber sido inaugurada, la “nueva” carretera Amozoc-Tepeaca se encuentra prácticamente destruida.

 

Si las evaluaciones que se hacen en el gobierno estatal son reales para decidir quiénes serán los secretarios y subsecretarios que culminarán el sexenio, y aquellos que se irán de patitas a la calle, el nombre de Javier García Ramírez tendrá una importancia especial. Dejarlo en el gabinete será una declaratoria formal de que el “año de Hidalgo” empezará tres años antes del final del sexenio. Correrlo, sin embargo, probablemente afectaría los tres principales proyectos del marinismo. Para bien y para mal, Evo Morales mantiene el pulso de Valsequillo, el Centro Expositor y La Célula. Los dos últimos, por supuesto, son las obras de relumbrón con las que el marinismo justificará los más de 8 mil millones de pesos han destinado para la obra pública.

 

Las evidencias de la corrupción de García Ramírez son difíciles de obtener por varias razones. La primera y más importante es la cooptación de muchísimos medios de comunicación y periodistas que han devenido en comisionistas de constructores, y en menor medida, prósperos empresarios de la construcción. El antes conocido como “Mister Diezmo” –pero que en los últimos meses se ha transformado en “Mister 20 por ciento” por aquello del alza en las comisiones- tiene una red de protección en los medios de comunicación. La prueba son aquellos que se rasgaron las vestiduras por los cientos de baches que se destaparon en la capital por la temporada de lluvias, pero que guardan un sospechoso silencio ante la evidencia de la baja calidad de la obra de Evo, como en el caso de la “nueva” carretera Amozoc-Tepeaca.

 

La segunda es el temor de los propios constructores a García Ramírez. En las mesas los restaurantes de la Juárez todos repiten lo mismo. En la Seduop de nada vale ser amigo del gobernador. Mejor hay que ser amigo de Javier. La cantaleta se escucha constantemente. Y el nombre que resalta es el constructor Óscar García, que recién se compró un Ferrari con las ganancias que le dejó el Hospital General Norte que todavía no tiene fecha de inauguración. La obra dejó tanta ganancia porque de 600 millones de pesos se elevó a 700, y casualmente Óscar García y sus empresas ganaron las 2 etapas de la licitación. ¿Será porque tenía información confidencial? ¿Tanta como para iniciar la construcción de la segunda etapa cuando todavía no se licitaba? Queda claro que con ganancias de 70 millones de pesos  hay suficiente como para comprar el famoso Ferrari.

 

El enojo empieza a crecer. Amigos de Marín, que en campaña aportaron muchos recursos, no obtienen obra y sufren el bloqueo de García Ramírez, quien tiene un grupo de favoritos que son los grandes beneficiarios. Pero las pruebas empiezan a salir poco a poco, como en el caso del incumplimiento a la empresa Coconal, que en próximas fechas iniciará la demanda en contra del gobierno estatal en los tribunales federales. Obra cara y mal hecha. Ésa es la herencia del Evo Morales de aquí cerquita. Ésa, y los ceros de su cuenta.

 

Si la reorganización del gabinete va en serio, Marín tendrá que evaluar con cuidado la permanencia de un funcionario que se ha convertido en sinónimo de corrupción, aunque no es el único.

 

 

*** Pecados veniales. ¿Quién es el poderoso sacerdote que brinda protección a la defraudadora de los viajes a Roma con el pretexto de ver al Papa? Las buenas conciencias se estremecerán cuando la investigación esté completada y salga a la luz pública. El párroco en cuestión tendrá un retiro indigno.

 

 

 

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