miércoles, 14 de mayo de 2008

Con Zavala el PRI perderá

Si Marín mete las manos a la sucesión, el PRI perderá: Doger
La plática se da en “El Floridita”, a la sombra de Hemingway, sobre la avenida Juárez. Enrique Doger se ve relajado, con unos kilitos de más. No viste traje. Viste sport. Y al final de la entrevista se da el lujo de hablar de Baudelaire, de Monsiváis, de Fuentes y de Spota. No se le nota presión alguna. Y lo presume. Eso sí: jura que nadie lo detendrá en su lucha… por Puebla. Con esta charla El Columnista inicia un serial sobre los aspirantes a gobernar el estado. Cada semana usted sabrá por dónde andan los que quieren llegar a Casa Puebla.
MAM: ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a Casa Puebla?
ED: En semana santa.
MAM: ¿Ya que habías dejado de ser presidente municipal?
ED: Ya había dejado de ser presidente municipal y el miércoles de Semana Santa tuve una reunión de casi una hora con el gobernador.
MAM: ¿Qué te dijo el gobernador?
ED: Me dijo varias cosas. Le comenté del fin del trienio. Cómo habíamos entregado la administración. Le reconocí el apoyo que había otorgado al gobierno municipal durante los 3 años.
MAM: ¿Cuánto duró esa plática?
ED: Poco más de una hora.
MAM: ¿En dónde fue? ¿Desayunaron, comieron, cenaron?
ED: Lo vi ahí en su sala de juntas de Casa Puebla. Él iba a una gira. Tengo entendido que a la Mixteca, y fue antes de su salida a la gira. Una reunión cordial, respetuosa, en la que también hablamos de política y de lo que iba yo a hacer en los próximos meses.
MAM: ¿No hubo reproches?
ED: No. De ninguna manera. Fue una reunión entre políticos.
MAM: ¿Cómo son las reuniones entre políticos?
ED: Muy formales y a veces con máscaras.
MAM: ¿Hablándose de tú o de usted?
ED: Al gobernador lo respeto. Sin embargo, tengo un conocimiento de varios años con él. Llevamos una amistad cercana. En lo personal le hablo de tú, pero como gobernador lo respeto y para mí es el gobernador del estado.
MAM: ¿Le dijiste que querías ser el próximo gobernador?
ED: Eso lo dejaremos para otra entrevista.
MAM: ¿Te preguntó si querías ser el próximo gobernador?
ED: No. Hablamos, por supuesto, del ambiente político en Puebla, pero como toda plática de esa naturaleza hay cosas que obligadamente me tengo que reservar.
MAM: ¿Qué puedes decirnos de esa plática?
ED: Pues hasta donde yo vi a un político que tiene experiencia como sé que es Mario Marín, que sabe que las próximas elecciones no son fáciles. Quien crea que la próxima elección será igual a la del año pasado está en un error. Es un error creer que las victorias son permanentes. Es un error creer que cada proceso electoral es diferente. La verdad espero que el gobernador se mantenga al margen del próximo proceso de sucesión gubernamental, porque si interviene, si carga los dados, si tiene un favorito, lo único que va a provocar es la división del PRI. Primero la división y segundo la derrota.
MAM: ¿Se lo dijiste?
ED: Él lo sabe.
MAM: ¿Cómo sabes que lo sabe?
ED: Un político profesional lo sabe.
MAM: Te pidió incorporarte a alguna cartera de gobierno?
ED: No. De ninguna manera. Yo creo que él tiene un equipo “muy profesional” -entre comillas lo pongo- y que es “muy exitoso” -entre comillas lo pongo-. Están dando “muy buenos resultados” -entre comillas también-, y seguramente con ese equipo va a darle cuentas a los poblanos. Yo por mi parte tengo un proyecto personal, un proyecto político, el cual está a la vista de la ciudadanía. Y también estaré muy atento, y eso lo sabe el gobernador, a los próximos procesos electorales. Me comprometí en el 2009 a apoyar a los candidatos del PRI, si es que el PRI lo decide. Y en el 2010 estaré muy pendiente de estar activo es ese proceso.
MAM: ¿Te pidió estar en contacto?
ED: Yo fui el que le pedí mantener una comunicación, pues siempre el gobernador del estado tiene un peso importante. Es el jefe político, no solo de las instituciones sino -en este caso- del priísmo. Y es importante que esté enterado de lo que sucede en el estado y, sobre todo, de quien dejó de ser presidente municipal hace poco tiempo.
MAM: ¿Se despidieron con un abrazo?
ED: Nos despedimos con educación y cordialidad.
MAM: ¿Con un abrazo?
ED: No. Apretón de mano y buenos deseos mutuos.
MAM: Alguna vez fueron amigos. Muy amigos. Todo Puebla lo sabe.
ED: Las relaciones personales cambian mucho, sobre todo cuando son relaciones de mucho tiempo. Y mucho más cuando la política se pone en medio. Yo creo que pocas son las relaciones personales que sobreviven a la lucha por el poder y el ejercicio del poder.
MAM: ¿Es mayor la lucha por el poder que la amistad? ¿Tiene más peso?
ED: En muchos casos se sobrepone. No es mi caso. Yo valoro mucho la amistad y todavía conservo mis amigos de antes. Sé que en el poder se consiguen amigos de ocasión. Son amigos de la silla o del presupuesto, y eso Mario Marín lo va a vivir en muchos años. Va a entender que algunos eran amigos por la posición que tenía y por el dinero que manejaba, pero no eran amigos de él.
MAM: Pero tú y él llegaron a ser amigos en otra época.
ED: Así es. Yo, desde que era vicerrector de Investigación, y él desde que era subsecretario y, después, secretario de Gobernación. Teníamos una relación cercana. A mí me parecía un hombre cercano y, además, con una experiencia política. Me ayudó en su momento, cosa que le reconozco. Después, como rector de la universidad, y él como presidente municipal, manteníamos una relación muy estrecha. La mejor interacción de la BUAP y el gobierno municipal fue en su época. Y cuando dejó de ser presidente municipal, un grupo de amigos y yo nos reuníamos cada semana con él a cenar y a platicar la actualidad política de Puebla. Y aunque yo recibí muchos mensajes de que no lo debía hacer, nunca dejé de hacerlo, porque yo nunca reniego de mis amigos. Y en ese entonces Mario Marín, aunque no era el favorito del régimen, era mi amigo y le tenía respeto y aprecio.
MAM: ¿Quién te mandaba esos mensajes?
ED: El poder. Siempre el poder te manda mensajes. Mensajes intimidatorios
MAM: ¿Melquíades Morales?
ED: No. Melquíades no, pero algunos allegados.
MAM: ¿A Melquíades Morales?
ED: Pues él era el gobernador en turno, ¿no?
MAM: ¿El secretario de Gobernación?
ED: Pues dejémoslo en la sombra. Eran las gargantas profundas que te decían: ¿Cómo, rector del la BUAP, te reúnes con el que es enemigo del melquiadismo?
MAM: ¿Él era tu candidato? ¿Mario Marín era tu candidato a Casa Puebla?
ED: Así es. Y creo que la relación se empezó a complicar cuando yo no sé qué hados del poder me incluyeron en la lista de candidatos a la gubernatura. Yo era rector de la BUAP y ni pensaba en eso.
MAM: Se dice que fue una ocurrencia del hado mayor.
ED: No se quién. Se dice que me incluyeron en la lista para que cuando fuera nominado a presidente municipal no hubiera tanta oposición, pero lo cierto es que yo ni reunía los requisitos ni tenia en mi horizonte ser candidato a gobernador, porque yo estaba en la BUAP y me faltaban varios años. Tampoco quería ser presidente municipal. Fueron circunstancias que se dieron, de las cuales no me arrepiento, pero yo creo que ahí empezó a haber un distanciamiento.
MAM: Es decir: ¿a Mario Marín le molestó que tú fueras incluido?
ED: No lo sé, pero lo cierto es que cuando tú estás en el poder tienes una corte: una corte celestial, cortes de la época de los romanos y de los reyes de Francia, una corte que es interesada. Entonces la corte se ha encargado de envenenar la relación, de grillar, como decimos en Puebla, y de meter ruido. Después, cuando fui presidente municipal, pues la situación fue muy difícil.
MAM: ¿Cuando fuiste incluido en esa lista de los 10 y acudiste en esa posición al desayuno con Roberto Madrazo se rompe la relación con Mario Marín?
ED: No digamos que se rompió. Yo diría que se enfrió, porque finalmente yo no tenía los galardones ni la trayectoria en el PRI para merecer ser candidato a gobernador, aunque como rector de la BUAP tenía un buen posicionamiento desde esa época. Pero no me interesaba, realmente. Quizás fue un error mío haber dejado que mi nombre siguiera en la lista.
MAM: ¿Pero te gustó estar en la lista?
ED: Pues no tanto me gustó. Simplemente entendía que el rector de la universidad es una figura política. Enrique Agüera es una figura política y seguramente va a aspirar a algo después de ser rector. Y no es el primer caso. Ha habido ex rectores que han aspirado a cargos de elección popular. ¿Entonces qué ha pasado? No sé. Yo a Marín lo respeto. Sé que ya no hay una buena relación en la actualidad. Sé que ha dicho que ya no somos amigos, pero yo lo respeto como persona y como gobernador.
MAM: ¿Se dejaron de hablar en algún momento? ¿Los políticos se dejan de hablar en algún momento?
ED: Los políticos, como los seres humanos, también muestran pasiones. Y nuestras emociones están a flor de piel, pues si en ocasiones emites una opinión hay frialdad. Pero también entre políticos profesionales sabes que la política es una actividad importante. Es una actividad que no puedes dejar de lado y que está más allá de las cuestiones personales. El que no es profesional todo lo toma personal. Yo no lo tomo personal. Entonces, más allá de las diferencias con Mario Marín, siempre he intentado mantener una relación respetuosa.
MAM: Todo mundo sabe en Puebla que en las campañas de ambos en el 2004 hubo muchas crispaciones. Incluso Mario Marín declaró que si por él hubiera sido (Mario) Montero sería el candidato a la presidencia municipal.
ED: Literalmente decía: “Si por mi fuera, Doger no sería candidato”. Mario Marín era el candidato al gobierno del estado y yo a presidente municipal. A mí me sorprendió mucho, porque es algo que en una campaña no se hace. Más allá de que fuera cierto. Él me dijo en privado que era su pensamiento y que él lo sostendría.
MAM: Se comentó que por eso tú renunciaste a la candidatura.
ED: No. Honestamente varias veces lo consideré porque el clima era muy adverso. No era lo que se habían comprometido. Por ejemplo, mis principales adversarios venían del PRI, no del PAN. Algunos competidores eran gente de Mario Marín.
MAM: ¿Mario Montero?
ED: Pericles Olivares.
MAM: ¿Mario Montero?
ED: Ahí están los periódicos. Claro. Mario Montero. Las vicisitudes que se presentaron en campaña eran problemas muy serios. Decían de todo: que Doger no sabía hacer campaña, que Doger iba perder. Y, bueno, la sorpresa fue que gané con la puntuación más alta que ha tenido un presidente municipal, incluida Blanca Alcalá, que saco una buena votación, pero no se acercó a la que yo tuve.
MAM: ¿Es cierto que Manuel Bartlett tuvo que intervenir para limar asperezas entre tú y Mario Marín?
ED: No. De ninguna manera. Manuel Bartlett es un gran personaje político nacional. Es amigo mío. Lo respeto. Lo aprecio. Pero Manuel Bartlett está por encima de este tipo de cosas. Sin duda le preocupa el PRI. Le preocupa Puebla. Pero no. Él es un hombre que se respeta y respeta al gobernador del estado.
MAM: Aquellas veces que se reunieron en campaña tú y Marín solos, ¿hubo reproches? ¿El tema de la conversación fueron los agravios?
ED: No. Que yo recuerde nos reuníamos para hacer evaluaciones de campaña. Alguna reunión sí tuvo que ver con a quello de que “si por mí fuera Doger no sería el candidato”. Entonces yo le dije el típico: “no me ayudes, compadre. Estamos en campaña, ¿no?”. Pero cada quien hizo su campaña. La complementamos. Cuando al candidato a gobernador le tocaba estar en Puebla, íbamos juntos a mítines, a eventos juntos. Y, bueno, pues los resultados ahí están: él ganó con un amplia mayoría y yo gané con la mayor votación que ha tenido un candidato a la presidencia en Puebla.
MAM: ¿Los 3 años que fuiste presidente municipal fueron 3 años de suavidad o de dureza?
ED: De suavidad, no. Fueron años difíciles. De adaptación, de entender un poco el lenguaje político que, yo creía, era más directo. Ese tiempo también fue afectado por los escándalos. Al año que yo entré, cuando di mi primer informe de labores, estalló el escándalo Cacho. Se ignoró mi primer informe de labores porque todo era el escándalo y las grabaciones. Yo creo que todo ese año mis declaraciones y mis postura fueron satanizadas. Y, bueno, es un tema que ya quedó atrás. Ya la Corte resolvió, pero hay que recordar que fue un tema nacional en medio de una campaña presidencial. Pero fueron años difíciles. Si bien hubo apoyos, que le reconozco al gobernador, no fueron años fáciles. Fue una relación política tirante auspiciada por funcionarios allegados al gobernador que ya con miras al 2010 veían a Doger como un problema. Querían afectarlo. Eliminarlo. Y además mellar en el ánimo del gobernador a Enrique Doger.
MAM: ¿Quién lo hizo? ¿Javier López Zavala?
ED: No quisiera ahorita decir nombres porque es darle mucha importancia a quien no la tiene, pero yo creo que lo lograron. En parte porque son gente de confianza del gobernador y lograron meter mucho ruido, mucha grilla. Una de las tareas que a mí me dieron fue que tenía que apoyar: primero tienes que ganar la presidencia municipal de Puebla, y la gané. Después. Tienes que dejar un buen legado como gobernante. Dejarle el poder a alguien de tu partido. Y soy el primer presidente que en 10 o 12 años le deja el poder al PRI, a una presidenta municipal del PRI. Y ganamos los 6 candidatos a diputados. Y digo “ganamos” porque yo apoyé. Sin embargo, ganaron los candidatos. Yo no me cuelgo ningún triunfo que no es mío y salí con una calificación aprobatoria a pesar de lo que digan y a pesar de las críticas a los puentes y a las acciones que hicimos como presidente municipal, pues la ciudadanía nos aprobó con un 7.5 de calificación, que, para Puebla, es casi un triunfo, porque es muy fácil empezar bien evaluado, pero terminar bien evaluado es complicado.
MAM: ¿Como fueron esos 3 años con Mario Marín? Me imagino que fue como si tú y él hubieran estado juntos en un elevador.
ED: No tanto. Yo diría que más bien fueron años difíciles. Insisto: marcados por los escándalos, por las distancias, por los silencios, por las grillas.
MAM: ¿Hubo muchos silencios?
ED: Si. De pronto el presidente municipal pedía audiencia con el gobernador y pasaban semanas y no me recibía.
MAM: ¿Y en los actos públicos tú querías de pronto platicar con él?
ED: Platicábamos lo elemental. Siempre con cordialidad.
MAM: ¿Le decías “señor gobernador, le pedí audiencia hace un mes”?
ED: Comentamos varias cosas que se presentaban. Había una comunicación fluida. Él permanentemente me hablaba por teléfono o por Nextel. Y teníamos audiencias de trabajo, y el trabajo caminaba. A veces con complicaciones, pero caminaba.
MAM: ¿En esos 3 años hubo alguna cena o comida con alcohol entre ustedes?
ED: Hubo alguna vez una comida y un desayuno en Casa Puebla.
MAM: ¿Con alcohol?
ED: No.
MAM: ¿Como en los viejos tiempos?
ED: No. Simplemente no.
MAM: ¿Hubiera sido bueno?
ED: A lo mejor. Probablemente porque hay quien dice que cuando hay amistad es como el aceite. En la política, fluyen las cosas más rápido. Pero también cuando hay respeto. También debe fluir. Por mi parte hay y ha habido respeto a las instituciones: al gobernador y a la persona.
MAM: ¿Hasta cuando?
ED: Lo habrá permanentemente.
MAM: ¿Y si las cosas no marchan?
ED: Ya saben que soy de una característica peculiar. No me dejo. Y si en algún momento hay atropellos, arbitrariedades o persecuciones, por supuesto que no dejaré de alzar la voz con toda la fuerza que lo tenga que hacer y con todos los elementos posibles.

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