lunes, 23 de julio de 2007

... Y Zavala quiere ser Gobernador


Rèplica y Contra Réplica
Alejandro C. Manjarrez / Síntesis

El proceso de López Zavala

El filósofo Arthur Schopenhauer (1788-1860) aseguró que la coincidencia era "la aparición simultánea de acontecimientos causalmente desconectados". Y además estableció que estos acontecimientos eran como dos o más líneas paralelas, una dependiente de las otras, o al revés.

El bloguero de Cronida, sitio donde tomé la idea (http://www.cronida.com/), es un tipo que escribe lo que le apetece, lo que le sale y lo que siente que debe decir; un colega que según su dicho se la pasa "nucleando partículas a la velocidad de las p...", nos lo explica de la siguiente manera: es algo que sobrepasa los poderes de comprensión y que sólo puede concebirse como posible en virtud de la maravillosa armonía preestablecida.

Es complicado este tema donde, por cierto, abundan los destellos filosóficos. Sin embargo, podemos y vale usar la teoría de la "armonía preestablecida" para contradecir a los que suponen que el poder de Javier López Zavala ha rebasado al del gobernador Mario Marín Torres.

"Es que puso a casi la mitad de los candidatos del PRI a las diputaciones locales", dicen los compañeros del partido de Zavala, los que no tienen su influencia obvio, los mismos que agregan que "igual lo hará con los candidatos a presidentes municipales". Otros de esos sus congéneres aseguran que el secretario ya está preparando su arribo a la gubernatura dado que colocó a varios miembros de su equipo como candidatos a diputados locales; que se despachó con la cuchara grande pues.

Pero este despistado columnista supone que los otros y los unos están confundidos porque la coincidencia apuntada al inicio de la columna unió a los dos para determinar que el destino de uno era igual al del otro; es decir, lo que a Mario Marín le ocurra seguramente le pasará a Javier López Zavala. Y aunque sería muy raro por aquello de la jerarquía: lo que le pasare a Javier podría marcar el destino de Mario.

Como ve usted Schopenhauer no tiene nada que ver en este proceso electoral. Tampoco lo de nuclear las "partículas a la velocidad de las p...". No. El asunto es tan simple como la lógica de los políticos en comento: hay que garantizar la mayoría en el Congreso local para que el día de mañana no haya desazones, ni caras pálidas, ni enroques de anginas por testículos.

¿Garantizar?, dudarán los críticos ligeros de la dupla que vive conectada para validar lo dicho por el filósofo mencionado.

Sí, sería la respuesta, porque de ello depende la estabilidad emocional tanto de Marín como de López Zavala.

¿Con esos candidatos?, preguntarán otros, los censores de la política gubernamental cuyos tentáculos abrazan y a veces hasta ahogan al PRI.

Insisto, sí pero –como argumentan los legisladores– razonaré mi afirmación para que no haya dudas ni malos pensamientos. He aquí el por qué del sí que aventura este columnista:

El poderoso y nunca bien ponderado coordinador del gabinete político, tiene en su haber dos vueltas más al estado (léase distritos electorales) que las cualitativas de Manuel Bartlett, por ejemplo. Ha caminado, volado y montádose en mulas, yeguas y burros para poder entrevistarse con los priistas que le ayudaron a formar cuadros políticos de chile, de dulce y de manteca. Dicho con otras palabra: trabajó intensamente con la idea (o la instrucción) de preparar la estructura electoral, igual que lo hacen los panistas con poder o con dinero. Y como ni él ni el gobernador (o al revés para ser políticamente justo) querían jugársela al postular priistas connotados por su talento y cultura pero sin "presencia popular", prefirieron escoger a quienes garantizan el control político-electoral, el que hace ganar las elecciones a pesar de que sus conocimientos y experiencia no luzcan ni para la prensa y menos aun para la historia legislativa de esta entidad que, no está por demás recordarlo, otrora tuvo a los mejores tribunos de México. (Aclaro que el de diputado es un trabajo que necesariamente debe lucir por sus aportaciones e intervenciones legislativas).

Aquí cabe otra inquietud, la de esos tribunos, los que aún viven ilusionados a pesar de encontrarse en la banca o congeladora o tumba burocrática, como a usted le plazca denominar al olvido o a la revancha:

"Es que un estadista es aquel que se preocupa por la siguiente generación, mientras que un político sólo lo hace por la siguiente elección."

En efecto, los tribunos de marras estarían en lo cierto siempre y cuando la política de Puebla no la hubieran empujado al tobogán del desprestigio mediático que usted y todo México atestiguó. Si Mario Marín trabajara para la próxima generación sin garantizar el triunfo de su partido, seguramente tendríamos más y mejores proyectos de desarrollo pero un ex gobernador en la picota de los opositores al PRI.

Y aquí, si me lo permiten los lectores, vale más lo dicho por el filósofo de Chichihuas que por el tal Schopenhauer: "Pa’que tanto pinche brinco estando el suelo tan parejo."

acmanjarrez@hotmail.com

www.replicaycontrareplica.com.mx

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