miércoles, 7 de enero de 2009

Obligan a Zavala a cancelar pachanga


Tiempos de Nigromante
Arturo Rueda

Las invitaciones comenzaron a correrse en los últimos días del 2008. La fecha señalada era el viernes 9 de diciembre. ¿Lugar? Salón Country Club. El motivo, nada más y nada menos, festejar el cumpleaños de Javier López Zavala, aspirante número uno a la silla que hoy ocupa Mario Marín. Desde las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social salieron las llamadas para convocar a todos los priistas comprometidos con el Proyecto Z. Diputados locales y federales, alcaldes, párrocos, delegados de la SEP, Gobernación y DIF; burócratas y liderazgos regionales; maestros y líderes sindicales. En suma, toda la perrada zavalista, que siguiendo el ejemplo de Rafael Moreno Valle y Mario Montero, planeaba utilizar el cumpleaños del delfín para mostrar su punch político. Y sin embargo, con el escenario preparado y los borregos sacrificados para la barbacoa, el festejo se canceló.

Y es que en su alocada carrera sucesoria, Javier López Zavala pasó por alto un detalle. Pequeño, insignificante quizá para sus ansias de poder, pero significativo al interior del grupo marinista. El festejo planeado para el viernes 9 de diciembre pasó por alto que dos días después, el 11 de noviembre, se cumplirá el primer aniversario del trágico accidente en el que perdió la vida Patricia Rossano, esposa del secretario de Gobernación y otras seis personas, entre las que se encontraba también la esposa del empresario Luis Ángel Casas Arellano.

De muy mal gusto sí, que Javier López Zavala organizara una pachanga sucesoria mientras el resto del gabinete se unía al duelo del Secretario de Gobernación. Tacto político de elefante, por supuesto. Así que por recomendación del gobernador Marín, el delfín debió aplacar sus ansias de novillero y posponer su festejo. La fecha de cumpleaños real de Zavala es el 11 de enero, por lo que el Proyecto Z manejó como otra posible fecha tentativa el 16 de enero, pero resulta que ese día el gobernador Marín se hospedará en la nueva casa de Enrique Agüera –el Complejo Cultural Universitario- para rendir su cuarto informe de gobierno ante un público selecto compuesto por más de dos mil quinientos invitados.

Así que los tiempos se le apretaron al Proyecto Z. Por un mínimo de prudencia debió cancelar para el viernes 9 de enero. Los días 15 y 16 están ocupados por el gobernador y su IV informe, y ni modo de hacerle competencia política al jefe, ¿o sí? Y el 22 de enero ya está muy alejado de su fecha real de cumpleaños, por más que el empresario Santiago Bárcena intente convencer a Zavala de lo contrario.

Así las cosas, Zavala se quedó sin pachanga de cumpleaños e inició el año con el pie izquierdo, pues el niño dorado del marinismo debió ceder ante su capricho de igualarse a Moreno Valle y a Montero, armando su propio festejo para mostrar su capacidad de convocatoria.

Dentro de todo, parece que fue lo mejor que pudo pasarle. Y es que aunque el secretario de Desarrollo Social se siente el “aquí mis chicharrones truenan”, en realidad al interior del Proyecto Z había el temor de sufrir un amplio desaire, por lo menos de la mayoría de los miembros del gabinete, que por si las dudas buscaron varios pretextos para ausentarse de la capital ese día.

Con todo y todo, nos quedaremos con las ganas de ver la capacidad de convocatoria de Javier López Zavala y de que la mayoría de los involucrados con el Proyecto Z quedaran expuestos, así como los que reniegan de él en privado.

*** El mensaje navideño de Agüera vía Facebook. No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque las crisis traen progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar las soluciones. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Albert Einstein. Buen año a todos. Enrique Agüera Ibañez. Rector Buap.

No hay comentarios: